Imposible resistirse. Hacerle el quite a unas galletas horneadas recién preparadas a la hora de la once es una tentación que muy pocos podrían pasar por alto. Más aún si el resto de los comensales las saborean delante de nuestros ojos.
Y es que se aproxima la época invernal y el cuerpo responde a los cambios de temperatura. Con el frío aumentan las ganas de comer comidas calientes y preparaciones como sopaipillas, calzones rotos, pan con chicharrones o empanadas de queso, son tentaciones, sin duda, difíciles de rechazar.
Paralelamente, proliferan múltiples puestos de comida callejeros, carritos que ocupan esquinas o se sitúan cerca de colegios para tentar a adultos, jóvenes y niños con diferentes ofertas. Claro, que se debe estar muy atento, porque si este tipo de productos son consumidos en forma continua y excesiva, no reportan ningún beneficio y sólo amenazan nuestra salud.
Para Esto podemos Romper esquemas y como no, un buen gusto de tomarse un rico té con unas sobras galletas que comunmente no se ve a diario.
Invierno dulce Invierno